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sábado, 22 de agosto de 2015

apretar el gatillo.28. eterna penumbra de la mente simpson

Eterna penumbra de la mente Simpson
Miguel Guerrero

De la extensa e intensa entrevista que me hicieron en El País solo me interesa rescatar y mostrar aquí una pregunta y su contestación. Después de una serie de cuestiones relacionadas con la narrativa, la literatura, (de eso se trataba) me sorprendió la entrevistadora con una de carácter personal: ¿Es usted feliz? Yo había acudido allí en calidad de escritor y no como la persona que soy, que son dos cosas distintas o al menos podríamos decir que el escritor es una entidad mínima de la persona, muy poderosa dentro de mí pero con la que no siempre estoy de acuerdo, a la que no siempre contradigo o desaliento y la dejo que se vaya expresando como crea conveniente, dentro de los márgenes, eso sí, de unos parámetros permisibles por el buen gusto dominante (lo que no siempre consigo porque si algo quiere ser ese escritor es parecerse a los niños terribles de la literatura, no es fácil convivir con alguien así), sin que nada de esto sea limitación para que esa expresión sea clara y contundente si se tercia la ocasión. Consideré en ese momento también que quizá la pregunta no era de carácter personal sino que a lo que ella se refería era que si como escritor era feliz. Que va, me dije. Creo que no va por ahí.
            Hasta ese momento, la entrevistadora me había tenido sorprendido y a la vez ensimismado en el buen trabajo que estaba haciendo. (No es momento de meterse con los periodistas, pero ahí queda). Ella se había documentado hasta tal punto que conocía mi obra muy por encima de lo que yo mismo podría conocerla así pasase cientos de años de estudio esforzado sobre ella. Y las preguntas eran claras, bien elaboradas y, lo mejor de todo, nada de pedantería ni ínfulas intelectuales de por medio. Mirándola, oyéndola, me daba cuenta de que hacía mucho tiempo que no había estado ante una persona inteligente. Si no es que el olvido no había hecho una de las suyas conmigo.
            La única vez que pude sorprenderla fue cuando me invitó a que le destacara una influencia clara y decisiva en mi literatura en los últimos años en los que tan retirado había estado y nada se había sabido de mí. Le sonreí porque creí que empezaba a bromear conmigo, lo que no me desagradaba, aunque la entrevista se la estaba haciendo al escritor el resto de mi persona también estaba allí y temí que ese resto empezara a involucrarse demasiado en la tarea, la entrevista, que debía corresponder solo al escritor.
            Le dije que el producto creativo que más me había gustado e influenciado en los últimos veinte años era la serie Los Simpson, que pasado el tiempo necesario para obtener una perspectiva precisa y solvente sobre ella será considerada tan importante y a la altura de las grandes obras de la historia. El amplio y sutil fresco que presenta sobre la vida contemporánea y el retrato mordaz sobre los comportamientos de una familia media, bla, bla, bla… Y sobre todo el capítulo nueve de la temporada diecinueve llamado “Eterna penumbra de la mente Simpson” me parecía un momento de gracia creativa inigualable, etc. La entrevistadora aún no conocía mi última novela escrita, en la que llevaba trabajando años, y todavía inédita. En ella y en mi faceta de escritor eran evidentes esas influencias. Quiero remarcar que esta influencia tan potente solo afectaba a ese escritor que habita dentro de mí y que el resto de mi persona apenas sufría tales padecimientos, o eso creo yo.
            Apenas si hablo durante unos minutos mi boca se reseca, es como un toque de atención biológico a mi creencia casi enfermiza de que “hablar es mentir” (“vivir es colaborar”), es como si lo físico y lo mental caminaran de la mano y ninguno de los dos pueda quedar atrás. La entrevistadora se percató de este detalle, se disculpó por no haberlo previsto, y me ofreció algo de beber. ¿Tienen cerveza Duff?, pregunté. Hizo una consulta rápida a los del equipo de producción y estos le dijeron que no tenían esa marca, que si quería otra… no, no se preocupen, una botella de agua mineral me viene bien.
            Bebí un trago largo de la botella y al dejarla sobre la mesa fue cuando ella me preguntó: ¿Es usted feliz?
            Y yo le contesté: Ahora sí.
            Muchas gracias por todo Sr. Branded, sonrió la entrevistadora a modo de despedida satisfecha, cierre de la entrevista.
            Entonces yo dije, mientras el escritor callaba, llámeme Luke, si no le importa.

            Era inevitable, así las cosas, que yo también entrara en esa eterna penumbra que hasta hacía bien poco había estado reservada solo para él.

sábado, 15 de agosto de 2015

apretar el gatillo.27. los escritores

Los escritores
Miguel Guerrero

La ardua tarea del ESCRITOR nunca es bien comprendida. Su dedicación desinteresada hacia los demás, nunca del todo bien recompensada. Casi siempre el escritor es un intermediario entre la IDEA y su destinatario, el lector, que es casi como decir entre DIOS y el hombre. Las lecciones tanto morales de altos vuelos como pequeñas indicaciones de cómo deben comportarse los seres humanos en la vida cotidiana para mejorarla, así como hacer ver al lector aquellas falsedades que se parapetan tras las verdades oficiales que nos muestra nuestra vida moderna y altamente tecnificada a través de los mass media que quieren manejar nuestras vidas, todo eso y más que tantas veces nos ofrecen las novelas, artículos, ensayos, la gran poesía, es fruto del talento y el esfuerzo abnegado de eso que llamamos ESCRITOR y que en nuestros días tan devaluado está, como lo está toda voz de autoridad, véase maestros, médicos, la figura paterna, etc.
            Está por calcular cuánto bien ha hecho la literatura al ser humano, cuánta parte de mérito tiene el escritor en este maravilloso proceso que provee de progreso y felicidad a los hombres.
            ¿Es usted el mismo después de haber leído un verso?
            Algunos no entienden esta labor y menosprecian el valor que tienen esas porciones de sentimientos sinceros y maravillosos que el escritor comparte con sus lectores, que no es fácil abrirse y darse a los demás; esas cápsulas de sabiduría que administran diariamente a los lectores pacientes y nos hacen la existencia menos pesada, con el noble afán siempre de edificar o consolar, llevar algo de sosiego, sonrisa o saber a las almas humanas. El escritor sabe leer la existencia y la traduce a sus LECTORES, sin los que no tendría razón su ser, el escritor vive por y para el lector, y esos lectores inteligentes y nobles, agradecidos, le hacen llegar su complicidad y admiración. ¿Qué es el escritor sin el estímulo en forma de comentario, carta, etc. que le hace llegar su fiel lector? ¿O al querer acercarse a él en una presentación de libros y, respetuoso y nervioso, le pide que le firme un ejemplar? Cuando todo esto sucede, cuando se da esa comunión, podemos decir, rememorando al gran poeta: “Todo perfecto. Las doce en el reloj”.
Una pieza fundamental para restablecer el orden perdido en nuestra sociedad es la del ESCRITOR, hablo del escritor serio, comprometido con su entorno sociopolítico, con los valores morales y éticos que hagan que nuestra comunidad sea cada día mejor y más justa, que señale y denuncie sin temblarle el pulso los comportamientos corruptos de nuestros dirigentes, la opresión puntual de nuestras instituciones, el escritor debe estar a la vanguardia de todas las reivindicaciones humanas, debe ser guía y compañero de lucha… debe introducirnos “en el conocimiento sensible del mundo a través del arte”, hablo de ese escritor que se ha olvidado de los géneros y las mamandurrias porque siente en lo más profundo de su ser que el mundo lo necesita, el ser humano necesita sus guías, e insisto: el escritor es pieza fundamental en la reconstrucción de este mundo cada vez más deshumanizado y triste, tan falto de edificantes costumbres. Pese a su enorme esfuerzo, mientras escribe en la soledad de la noche, el mundo sigue su curso implacable, ajeno al noble sueño de los hombres nobles…
Me emociono, lo sé, y sé que los lectores de este modesto texto entenderán el rastro de temblor emocionado que dejo en él. ¡Cuánta vida se nos ha ido quedando en el camino, hasta acabar marchitos en este atardecer de los afectos!

Pero sabemos que siempre nos queda: ¡EL ESCRITOR!, ¡EL ESCRITOR!

miércoles, 12 de agosto de 2015

gibraltar.26. los dueños del ritmo























("los dueños del ritmo". josé eduardo tornay. 2007. pág. 62)

sábado, 8 de agosto de 2015

apretar el gatillo.26. los lectores

Los lectores
Miguel Guerrero

“El mejor lector es el lector muerto”
Luke Branded

Odio en grado sumo a los lectores, y la sabiduría que con esa práctica adquieren. Escoria humana. La lectura es un subterfugio rastrero para destacar sobre los demás. El lector trapichea con esa falsa sabiduría adquirida mediante la lectura (si esa sabiduría es auténtica ya es un ser absolutamente perdido), en un posicionarse por encima del otro (está mejor valorado socialmente un lector que aquel que no lo es, claro que esta valoración la hacen los lectores), que sí, que esa pelea es humanamente lícita, pero el lector común no sabe esto, se engaña creyéndose un alma que habita las praderas frondosas del conocimiento de la existencia del ser humano de forma desinteresada, es tan bobalicón que es incapaz de atisbar que en la adquisición de saber hay claros signos, sino únicos, de egoísmo con el fin de quedar por encima del otro, y poco más. Engaño que para el lector es totalmente necesario para poder sobrevivir, tan débil se sabe que sin ese apósito que es el saber que le proporciona la lectura está perdido, vulnerable ante el otro. El lector lo es también porque tiene miedo a ser despreciado, arrastra ese temor, y mediante su adquisición de saberes, acumulación de información, está pidiendo indulgencia. Presenta sus credenciales y ya sabemos que no pertenece a la chusma, es un hombre cultivado.
El lector es incapaz de un intercambio de datos emocionales sin esa capa presuntuosa de lo intelectual, no conoce, no sabe que es más que suficiente una sabiduría simple, funcional y aséptica, no adquirida en los libros sino en la calle, para contraer con el otro un eficaz trato humano, ese prurito sabiondo es un añadido molesto para el otro, si ese otro es un ser inteligente se sentirá incómodo ante ese hombre cultivado, el desagradable y siempre un punto engreído lector.
El lector, tan centrado en gestionar sin fisuras su saber tramposo, su base de datos, la información es poder, tan absorto en mantener las constantes persuasivas de la sabiduría postiza que le da sus lecturas, con el fin de que no se le escape la presa, sobre la que tiene que predominar, tan pendiente de ese ejercicio, sin importarle afectivamente nada el otro, que ese otro es solo un objeto que le va a proporcionar un estatus superior, es la versión ruin y cobarde del escritor. Para llegar a ser el intelectual que se expresa mediante la escritura, estatus que el lector anhela secretamente, a veces tan secretamente que no sabe que lo anhela, no le alcanza para ello el talento y tiene que conformarse con las migajas de la lectura: el lector común es un escritor en diferido, postura acomodaticia. Un poco de psicología evolutiva nos diría que al lector, con el tiempo, se le va agriando el carácter, convencido de que su conversión a escritor ya nunca se producirá por falta de talento, se sentirá frustrado, y condenado a seguir siendo el lector que siempre ha sido (seguramente un mal lector; abundan más de lo que pueda parecer), ¿qué otra cosa puede hacer? Aun así, la actividad lectora, las más de las veces, es la puerta abierta a mayores y variadas perversiones: se empieza siendo un lector de textos de esos que “hay que leer” para conseguir entrar tímidamente en esa mafia que se llama intelectualidad, más tarde, para no perder esa posición conseguida uno acaba leyendo lo que no está escrito, no vaya a ser que no estés al día y eso te deja en muy mal lugar, y se acaba dando consejos a los amigos lectores que tú consideras que están por debajo de tus posibilidades y les recomiendas lecturas, incluso escribes algún articulillo planteando los arcanos narratológicos de esta u otra novela. Todo por ir reafirmando tu posición de hombre o mujer de interés intelectual. Sí, sí, la lectura es imprescindible para triunfar en esta vida, para obtener una posición de valor en tu círculo. Y triunfar ya sabemos lo que supone, y significa.
Hay lectores que sustentan moralmente sus lecturas en ideas filantrópicas: comprender la existencia del mundo y hacérsela ver desinteresadamente a sus semejantes, dar consejos a través de citas famosas, la lectura nos permite comprender los mecanismos que hacen funcionar la familia, la sociedad y así ser más comprensivo con ellas, etc. Claro, el lector no podrá reconocer nunca su egocentrismo silente, la verdadera función de sus saberes adquiridos estriba en que es un medio al servicio de su egoísmo para ser mejor que el otro; si así fuera, si descubriera la naturaleza de su obsesivo e innecesario almacenamiento de saber quedaría al descubierto, quedaría solo ante su mediocre monstruosidad que con tantos trabajos mantiene oculta bajo su careta social. El ser humano no quiere saber qué es ni cómo es, no le interesa, sabe que cada descubrimiento que haga sobre sí mismo lo acercará más y más al monstruo que irremediablemente mantiene oculto en las mazmorras de su ser. La lectura le ayuda a ocultarse de sí mismo.

La sabiduría que proporciona una actividad lectora enmascara al monstruo. Otro día hablaremos de los escritores.

sábado, 1 de agosto de 2015

apretar el gatillo.25. pudin de plátano

Pudin de plátano
Miguel Guerrero

Encontré esta receta en la Red y espoleado por lo bien que sonaba no tardé en ponerme manos a la obra:
INGREDIENTES: 1 taza de azúcar; 1/2 taza de harina para todo uso;  1/2 cucharadita de sal; 2 tazas de leche (descremada no); 4 o 5 plátanos maduros, en rodajas finas (cubierta con una envoltura de plástico o rociar con jugo de limón para evitar que se oxiden); 1 caja galletas de vainilla; 1 cucharadita de extracto de vainilla; 1 cucharada de mantequilla (no margarina); 4 yemas de huevo (huevos grandes o mejores). Merengue: 5 claras de huevo, la temperatura ambiente; 6 cucharadas de azúcar; 1/4 cucharaditas de crema tártaro; 1/2 cucharadita de extracto de vainilla.
INSTRUCCIONES: Precaliente el horno a 375 ° F. Cubra el fondo de un molde de 9×9 pulgadas con una capa de galletas de vainilla. Mezcle el azúcar, la harina y la sal en un tazón y mezcle bien. Ponga a un lado. En una cacerola de fondo grueso, batir las yemas de huevo también. A fuego medio, agregue la mezcla de harina a las yemas de huevo, alternando con la leche y la vainilla, revolviendo constantemente. Llevar a ebullición suave y, cuando la mezcla comience a espesar, agregar la mantequilla, sin dejar de revolver. Mantener la ebullición y agitación hasta que la mezcla alcanza una buena consistencia de pudin. Asegúrese de que no se queme el pudin. Retire del fuego. Coloque una capa de rodajas de plátano en la parte superior de las galletas de vainilla. Vierta la mitad del pudin sobre la capa de plátano. Poner otra capa de galletas de vainilla, otra capa de rebanadas de plátano, y cubrir con el pudin restante. Batir las claras de huevo a velocidad alta hasta que se formen picos suaves. Agregue la crema del tártaro. A alta velocidad, añadir poco a poco el azúcar, una cucharada a la vez, y batir hasta que se formen picos duros. Doble la vainilla en el merengue, y difundir el merengue sobre el pastel, sellándolo en los lados del plato. Hornee hasta que los marrones del merengue se hagan visibles, de 12 a 15 minutos.
            No tardé en degustar el apetecible postre, y al poco tuve una reacción extraña. Mi pensamiento tuvo la decisión de pensar de esta manera:
“La mataré de una paliza y luego seré obsceno con ella… y entonces sentí cómo de mi cabeza abierta y sangrante salía el cuerpo de una persona, abriéndose paso hacia el exterior con las manos primero y luego con los brazos, como si fuera un feto envuelto en líquido amniótico, se agarró a la pared inmediata sobre la que descansaba la cabeza como si fuera una salamandra viscosa, subió y luego bajó por ella hasta quedarse junto a mí, restregándose contra mí, envolviéndome con sus babas, rozándome voluptuosamente, desnuda me pasaba sus pechos húmedos por la cara, el sexo abierto, carnoso y caliente como la boca de una planta carnívora que quería engullirme, me ahogo entre las piernas abiertas, el flujo vaginal me cubre la cara y las manos de ella buscaron y atraparon el pene que surgió como la trompa de un elefante en el cuerpo de un enano, se lo llevó a la boca y lo tragó hasta hacerlo desaparecer dentro de su organismo y todo yo fagocitado seguido de él, de pronto creo estar atravesando a nado el estrecho de Bering, las aguas heladas del mar, me tiende la mano mr. arkadin y así salvo la vida y me encamino hacia las tierras cálidas del continente desconocido en el que de mis pantorrillas embarazadas nacen dos hijos que a su vez engendran dos coches, han debido tener un accidente en la avenida españa y el nivel del agua sube hasta entrar por las ventanillas rotas hasta cubrirlas, los cadáveres dentro del coche, solo se ha salvado la ardilla que en dos movimientos se ha encaramado a lo más alto del edificio, y queda la ciudad sumergida por la que transitan hombres peces con un sistema branquial que destella la luz del arco iris sobre el fondo marino, son las cuerdas de la existencia, llego a entender”.
Salgo del pensamiento bruscamente, aún con la cucharilla en la mano…
Después de esta experiencia, el pudin de plátano se ha convertido en mi postre favorito y puedo decir sin rubor que ya soy un auténtico adicto.

Ni que decir tiene que todo esto le pasó a un amigo mío, que ustedes no conocéis.

domingo, 26 de julio de 2015

apretar el gatillo.24. el triunfo de kohlhaas

El triunfo de Kohlhaas
Miguel Guerrero

Kohlhaas triunfa. Esta es la sensación inmediata al cerrar el libro ya leído. Se trata de Michael Kohlhaas, una novela corta de Heinrich von Kleist, escrita a finales del siglo xviii. El héroe ha tenido que pagar con su vida la demanda de atención que él como individuo requería y exigía. El tratante de caballos Kohlhaas no puede recuperar dos caballos que les han sido retenidos por un despótico miembro del Estado. El Estado ya ejerce sobre el individuo Kohlhaas la misma presión e injusticia, el mismo desprecio, que en los comienzos del siglo xx y en adelante ejercerá sobre los personajes insuperables de Kafka, y sobre el propio Kafka, y sobre cada uno de nosotros. Kohlhaas no es atendido por el Estado por una falla en su mecanismo burocrático inhumano y éste se alza en armas, cegado, contra todo, y hace bien porque el Estado es todo, todo lo que aplasta es Estado. Así lo entiende el héroe en una mirada precursora, moderna, sobre el papel del Estado, sobre el papel aplastador siempre constante que ejerce el Estado sobre los individuos.
Como lector me he acomodado a un “tipo” de lectura. Casi exclusivamente leo a autores del siglo xx y xxi. Hay en estos autores contemporáneos una “forma” de expresarse diferente, es obvio, a sus antecesores. Acostumbrada mi mente a esa forma, encuentra serias dificultades para la lectura de textos foráneos a ese periodo. Malas costumbres. Tengo que redoblar la atención y a poco que baje la guardia salgo con facilidad del texto (en este caso me ha ocurrido en el episodio de la carta de la gitana). Sin embargo, salvo esto, la propuesta de Kleist es tan potente que no te deja ir, te obliga a estar con él. Su proceder narrativo es ágil como el más ágil de los textos actuales. Tan contundente como los mejores relatos de cualquier tiempo.
Entiendo que fuera este Michael Kohlhaas lectura muy querida por Kafka. Kafka escribió esto: “En Kleist la modestia, la comprensión y la paciencia se suman para generar la fuerza necesaria para el éxito de cualquier parto. Por eso lo leo una y otra vez. El arte no es cuestión de aturdimientos fugaces, sino un ejemplo de efecto perdurable… En Kleist se encuentra la raíz del moderno arte alemán del lenguaje”. También sus héroes, los de Kafka, van a moverse espoleados por la injusta maquinaria estatal, de otra manera, pero con el mismo tesón, van a dejar de lado todo como Kohlhaas, hasta el punto de centrar sus vidas en el asunto en el que se ven inmersos por mor de un detalle al principio sin importancia que precipita los acontecimientos, un asunto que se convierte en el centro de la razón y sinrazón de su existencia.
“Los héroes de Kleist, conciencias inestables situadas entre mandamientos inseguros que se excluyen mutuamente, se despedazan a sí mismos. No es un espectáculo agradable. Comienza la modernidad.” Dice Christa Wolf en la contraportada.

domingo, 5 de julio de 2015

apretar el gatillo.23. describe tu aldea

Describe tu aldea
Miguel Guerrero

Menos que cero es una novela costumbrista, unos apuntes, o mejor, una redacción que hace de su entorno un adolescente, un ejercicio tipo “describe tu aldea”.
            En ella van apareciendo de manera desganada (desganado es el tono en el que el narrador en primera persona, afectado por la desidia y las drogas y por la Historia, por la no esperanza que no la desesperanza, se expresa) los usos y costumbres de un grupo, ¿generación?, de jóvenes pertenecientes a una clase social determinada, en los primeros años ´80 que transcurren en la ciudad de Los Ángeles y alrededores.
            Este contar, desinhibido también, pone de manifiesto las interioridades del grupo, una forma de vida alejada de la corrección y de los principios éticos y morales que supuestamente deben predominar, según nos han enseñado desde chicos. Este es el “horizonte” bajo el que se desarrolla esta fábula moral. Su autor debe tener, entonces, una idea de cómo deben o deberían ser las cosas, y todos los comportamientos que no encajan en esta idea son expuestos en el texto, bajo una apariencia de cotidianidad asumida por los personajes, solo tiene que fotografiar su entorno, sin retocar, solo elegir, que ya es una forma de manipulación, en este caso para denunciar el estado de putrefacción de un grupo, ¿de una sociedad?
            Nada nuevo. Pero cada época necesita su cronista, cada tribu, cada grupo social, cada momento necesita ser descrito. Y Ellis lo es en Menos que cero y lo ha seguido siendo en sus posteriores novelas, que yo aún no he leído. Para ello el autor expone a un personaje llamado Clay y lo hace moverse por los distintos ambientes y le hace contar lo que ve desde, dicho antes, un ejercicio apático, fragmentario, incisivo y edificante. Ser encapsulado en sí mismo, molesto con su entorno, aherrojado al mundo, en la tradición de ilustres personajes como el protagonista sin nombre de Hambre, novela de Knut Hansum, el extranjero de Camus, personajes lacónicos, forzados a vivir en sociedad. Estos personajes y la forma en que son expuestos ante el lector provocan la sensación de que bajo esa aparente normalidad algo va a estallar. Ese algo va a estallar son dos cosas: algo va a estallar en el propio terreno ficcional, en el devenir de la vida de esos personajes, algo se está cociendo, el roce continuo, la fricción de unos con otros puede hacer saltar la chispa y ocasionar la explosión. Y, también, algo va e estallar en el mundo, este que habitamos y que ingenuamente llamamos real, si por alguna razón este tipo de personajes se multiplicara, se hiciera mayoría, pero, como decía el de la película, esta es otra historia o la misma pero ampliada.
            Clay va al psiquiatra, parece que por iniciativa propia, lo que lo hace humano en su tibio afán por comprender su situación; a través de la opaca visión que tiene de su realidad vislumbra que su vida no transcurre por el camino idóneo, o el adecuado, o el conveniente, el que él supone conveniente, porque deduce que si haciendo lo que hace está a disgusto es posible que haciendo otras cosas se dé el caso de no estar a disgusto, es una lotería pero hay alguna posibilidad. Porque Clay tiene su “horizonte”, no está del todo perdido. O sí.

P.D. 1.
Si de verdad queréis buena información sobre este libro y sobre su autor acudid a:
y entradas anteriores.

P.D. 2.
Sería interesante un estudio detallado del momento histórico literario social y político en el que aparece este Menos que cero. Tiene un precedente ilustre, el incomparable, fuera de categoría, Yonqui de W.S. Burroughs.

P.D. 3.
Un último apunte, para molestar un poco a aquellos posibles lectores pasados de moda.

Algunos discutirán la novela en términos de valor literario a la vieja usanza, echarán de menos una prosa brillante, rica en matices sintácticos y adjetivos deslumbrantes, rica en vocabulario, ausencia de trama, echarán de menos la cursilada del arte, ¡por dios!, etc., pero nada de esto es obligatorio, ni necesario ni aconsejable las más de la veces, estos lectores, todavía, o siempre, olvidan “que literatura es aquello que queda cuando se olvidan las palabras”, como dijo mi amigo Carlos.

sábado, 4 de julio de 2015

pruebas de lo equivocados que estamos siempre.10. bocatto de cardinale


Manuel Jorques Puig
BOCATTO DI CARDINALE
He aquí, señores y señoras, un libro inteligente. Rara avis en estos tiempos que corren. ¿Se sorprenden por el calificativo? Pues esa es la prueba de lo equivocados que están siempre. Es necesario que sepan que el carácter de los libros es tan determinante para su destino como el de las personas. Hay una multitud de libros indolentes por ahí pululando, y de libros pueriles, y de libros pretenciosos (una auténtica barbaridad, créanme), y de libros mimados y caprichosos, y de libros cobardes, y de libros cuadriculados, y de libros delicados, deliciosos y sensibles, y de libros perdonavidas, y de libros mentirosos, y, en fin, que los hay de todos los colores.
Éste de aquí es un libro, como decía, inteligente. Un libro ante el que la mejor actitud posible es la de escuchar y no interrumpir, un libro con base, con sustancia, donde el humor es siempre sutil, donde la imaginación es siempre perspicaz, y donde la literatura de Kafka, de Borges, de Vonnegut y de muchos otros nos está escudriñando a cada línea.
Siempre me ha gustado conversar con personas inteligentes, o mejor dicho, escuchar a personas inteligentes, pues yo poco tengo que decir. Así que reconozco haber disfrutado de este libro bien sentado y con un whisky en la mano, que es así como se debe estar cuando de disfrutar se trata. 4 Hedopuntos, sin duda. Y agradecimiento infinito a Miguel Guerrero por haberme facilitado su lectura.

(puedes adquir un ejemplar aquí:
ediciones del hombre cohete)

domingo, 31 de mayo de 2015

apretar el gatillo 22. juanjo trujillo: alcalde

Juanjo Trujillo: Alcalde
Miguel Guerrero

En democracia gobierna el que alcanza la mayoría, bien porque la logra por sí mismo o porque al coaligarse con otro obtiene esa mayoría. Porque esa mayoría representa a la mayoría de ciudadanos con derecho a voto, así está convenido. No se acepta otra forma de acceder a la gobernabilidad si no es mediante la obtención de mayorías. La idea de mayoría está por encima de cualquier otra consideración.
            Pero en mi ciudad el 54,61% de la ciudadanía con derecho a voto se ha abstenido.
            Aplicando la idea anterior, a ellos correspondería el gobierno de la ciudad, puesto que superan a los votantes. Además conforman una mayoría absoluta. La idea de que el voto legitima por encima de la abstención desmiente lo que llamamos soberanía, entendida esta como voluntad del pueblo. La voluntad del electorado de mi ciudad, por mayoría, ha quedado clara: quiere ser gobernada no por los representantes surgidos de los votos, sino por la nada abstencionista.
            ¿Cómo recuperar esa energía social que posee esa nada? ¿Es pertinente, aconsejable esa recuperación? ¿La abstencionalidad, no es ya una fuerza social que en su aparente pasividad entrópica genera riqueza de índole desconocida en la comunidad? Los abstencionistas, auténticos ganadores de estas elecciones, ¿podrían conformar un programa de gobernabilidad y gestión para nuestra ciudad? Desde luego, sería un programa muy plural, en el que sí que habría una mayoría representada. Quizá no muy distinto del que presentan los votados. En cualquier caso, el programa y la gestión de ese programa de los abstencionistas podrían llenarnos la vida de agradables sorpresas, necesarias para una vida mejor. ¿Para cuándo un partido, o mejor, plataforma de los abstencionistas? Demasiadas preguntas, la abstención no es un tema baladí. ¿El abstencionista supera en riqueza moral al votante?
            ¿Quiénes, cómo y qué son esos que se han abstenido? No es imprescindible saberlo, la abstención al igual que el voto es secreta. Es cierto, tampoco sabemos quiénes son los votantes más allá de los pocos con los que nos hayamos cruzado al pasar por un colegio electoral, y salvo alguna excepción no sabemos a quién han votado. Tanto en un caso como en otro la visibilidad no presenta merma o problema. Si alguno encuentra despreciables las motivaciones de los abstencionistas solo tendría que pensar que quizás igualmente podrían serlo las que mueven al voto. No habría que caer tan bajo, digamos que los gestos de los electores, de un signo u otro, nunca son gratuitos.
Conozco a un abstencionista manifiesto, que ha proclamado la idea de abstención abiertamente. Incluso ha hecho su pequeña campaña, como los que piden el voto, más modesta sí, pero altamente eficaz, con un mensaje visual claro y un eslogan irrebatible: NO VOTES. SALGA QUIEN SALGA PIERDES. A fin de cuentas se ha mostrado como la campaña más efectiva: ha obtenido la victoria: el mayor número de impactos con el menor gasto posible, lo que da una idea de lo que el alcaldable de los abstencionistas podría hacer con un presupuesto mediano. En unas breves declaraciones en las redes sociales el Sr. Trujillo dijo: “Es lo que siento y lo que pienso”. Esta frase, en su sencillez, abarca los tres componentes básicos para la comunicación: “lo que siento” alude al pathos, a esa emoción que dota a su proyecto del componente humano necesario; “lo que pienso” concierne al ethos, un factor que nos indica el carácter intelectual, el del hombre ético que razona lo que dice; y ese logos resuelto en un mensaje sencillo y directo que nos transmite fiabilidad. Díganme si encuentran en algún candidato de los votantes tan alto grado de solvencia prometida.
            Yo lo propongo para Alcalde, como representante de esa mayoría silenciosa, heterogénea, invisible, inclasificable, digna, escurridiza y abstencionista de mi ciudad, que ha encontrado en la mudez electoral la mejor forma de expresarse. Ellos son los indiscutibles y legítimos ganadores de estas elecciones. Sin embargo no habrá protesta ni reclamaciones por su parte, abstenerse es la lúcida y noble consigna.


domingo, 10 de mayo de 2015

apretar el gatillo.21. lo real

Lo real
Miguel Guerrero

Hasta que a Borges se le ocurrió aquello del mapa y el territorio todos vivíamos más o menos bien, es decir, inocentes y desconocedores de la sustancia de que está hecha la Realidad, como el pez de Wallace que se pregunta ¿qué es el agua? En el cuento de Borges los cartógrafos del Imperio aspiraban a la confección de un mapa tan detallado que llegara a coincidir con total exactitud con el territorio del Imperio. Y eso hicieron, hasta conseguir más tarde que toda la Tierra quedara cubierta por el mapa. Y como sin darnos cuenta hemos estado viviendo en ese mapa superpuesto desde entonces sobre el territorio. Nos hemos acostumbrado a hacer nuestra vida entre los pliegues de ese mapa, sin dejar de quejarnos de pisar el papel en vez de la tierra añorada.
Y cuando ya habíamos asimilado las nuevas reglas del juego y resignados aparentábamos ser felices en nuestra desgracia, llega Baudrillard y nos dice que sobre ese mapa tenemos que ir reconstruyendo y recuperando el territorio. Esto es: sobre el simulacro que es el mapa en el que vivimos ir recomponiendo la Realidad que los cartógrafos del Imperio habían sepultado con su mapa. Esta tarea se presenta más ardua, e inalcanzable el objetivo que aquel que consiguió el Imperio. Sin embargo, como siempre, unos pocos iniciaron la tarea y a veces, sobre el mapa, llego a ver un destello de cordura que es obra sin duda de esos pocos. Pero no podemos engañarnos: conseguirlo no queda fuera de lo imposible, creemos.
A mí se me ha ocurrido, solo por seguirle modestamente el rollo a estos grandes pensadores, que quizá lo más conveniente sería provocar una gran explosión del planeta, un nuevo big ban, con la idea de más tarde recomponerlo a base de ir juntando los pedazos esparcidos por el espacio, haciendo un compuesto de trozos de manera que logremos reconstruir nuestro mundo: aspiración máxima del terrorista. He advertido que la explosión no solo hará trizas el territorio sino el mapa también, incluidos los trozos de Realidad que ya habíamos conseguido superponer al mapa, en este caso poca cosa.
Recordando a Baudrillard, me pregunto quiénes serán los nuevos cartógrafos que compongan ese nuevo mundo que surja de la gran explosión, si serán fiables. Son cosas mías, me digo.
En cualquier caso, un día despertaremos y todo habrá desaparecido, el mapa y el territorio. Lo tangible de las cosas y las cosas mismas. Las sensaciones, los pensamientos, las emociones. Toda esta construcción de lo real desaparecerá, como lágrimas en la lluvia. Nos rodeará un inmenso vacío que ni siquiera ahora podemos imaginar; la nada que ahora imaginamos es algo que en ese momento será nada.
            Y no será la muerte.
            Seremos información desplazándose por el éter, por el cauce eléctrico de un mundo infinito y rizomático. Eternos e inmortales. Para no morir de tristeza, tendremos que soñar de nuevo los Desiertos del Oeste, y allí, entre las Ruinas del Mapa, desearemos vivir como Mendigos.
           
(Del rigor en la ciencia. Jorge Luis Borges, Historia universal de la infamia. 1946.
En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el Mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el Mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el Tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y los Inviernos. En los Desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas.
SUÁREZ MIRANDA: Viajes de varones prudentes, Libro cuarto, Cap. XLV, Lérida, 1658.)

(Cultura y simulacro. Jean Baudrillard. 1973).