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domingo, 12 de octubre de 2014

gibraltar.21. trafalgar. b.p.galdós



D. Alonso Gutiérrez de Cisniega pertenecía a una antigua familia del mismo Vejer. Consagráronle a la carrera naval, y desde su juventud, siendo guardia marina, se distinguió honrosamente en el ataque que los ingleses dirigieron contra la Habana en 1748. Formó parte de la expedición que salió de Cartagena contra Argel en 1775, y también se halló en el ataque de Gibraltar por el Duque de Crillon en 1782. Embarcose más tarde para la expedición al estrecho de Magallanes en la corbeta Santa María de la Cabeza, que mandaba Don Antonio de Córdova; también se halló en los gloriosos combates que sostuvo la escuadra anglo-española contra la francesa delante de Tolón en 1793, y, por último, terminó su gloriosa carrera en el desastroso encuentro del cabo de San Vicente, mandando el navío Mejicano, uno de los que tuvieron que rendirse.



domingo, 5 de octubre de 2014

los otros.44. guía avanzada para abordar a thomas pynchon
















Guía avanzada para abordar a Thomas Pynchon
Noel Ceballos

LUZ
Es, quizá, su metáfora más recurrente. Todos sus personajes que trabajan en algo relacionado con la luz (por ejemplo, el padre de Frenesí en ‘Vineland’, técnico de iluminación en Hollywood) son esencialmente positivos. ‘Contraluz’, que se abre con una frase de Thelonious Monk al respecto, es la que más explora las posibilidades beatíficas de la irradiación, tanto natural (lo último que ve un personaje central es el sol poniéndose tras las montañas) como eléctrica (la Feria Mundial de Chicago es descrita como un inmenso punto blanco en la oscuridad). La luz es un don del que el Sistema siempre querrá aprovecharse: ahí está la epopeya de Byron, la bombilla revolucionaria de ‘El arco iris de gravedad’. Pero cuidado: una irradiación extrema también puede ser agente de destrucción, como demuestra…

LA BOMBA ATÓMICA
‘Bajo la rosa’relato breve de juventud que acabó incorporando a su primera novela (‘V’, 1963), es una intriga de espionaje ambientada en la Libia de 1898, pero también es una fantasmagoría encriptada (sub rosa, claro) sobre el advenimiento de La Bomba. En ‘El arco iris de gravedad’, los misiles V-2 son precogniciones polisémicas (provocan muerte, pero también ansiedad, delirio mesiánico o incluso excitación sexual en algunos personajes) del 6 de agosto de 1945, simbolizado en la novela como una coreografía de Bubsy Berkeley que, al final, acaba formando un mandala nuclear: litúrgica imagen fundacional del nuevo Orden Mundial que emanó de los escombros en Hiroshima y Nagasaki.




lunes, 1 de septiembre de 2014

gibraltar.20. mundos paralelos


video

1941. the mobile phone
spanish frontier with gibraltar



domingo, 24 de agosto de 2014

apretar el gatillo.8. los gregorios

Los gregorios
Miguel Guerrero

Después de una noche de sueño intranquilo me dispuse como cada día a hacer los preparativos propios para ir al trabajo. Al abrir la puerta vi que todo lo que alcanzaba mi vista se había trasmutado en desierto. Yo y mi casa solos en un inmenso desierto que debía abarcar toda la Tierra. No me quedé quieto, excepto los veinte segundos de estupor ante lo que veía, rodeé la casa y volví al punto de inicio, junto a la puerta principal. A poco que anduve unos cien metros en línea recta pude ver el horror: había miles de cadáveres tumbados apenas cubiertos por una fina capa de polvo. Un primer pensamiento egoísta me vino a la cabeza: a quién iba a contar mis preocupaciones, a quién iba a dar mí parecer, a quién imponer mis opiniones. Un segundo pensamiento se orientó hacia la posibilidad de una catástrofe nuclear de la que mi casa y yo nos habíamos salvado. Después de esto surge irremisiblemente la idea del sueño y con más fuerza la de la muerte: yo también he muerto, pensé, y desde la muerte esto es lo que veo. Así mismo cada uno de estos cadáveres tendrá a la vez la misma visión: saldrán de sus casas y verán el mundo convertido en desierto posnuclear, se acercarán a los muertos cubiertos de polvo; entre ellos, para ese otro, estaré yo. Si esto es así yo seré muerto tantas veces como muertos me visionen; puedo especular a la vez con que todos esos muertos que están delante de mí cubiertos por esa fina capa de polvo, todos esos sean los yos que los otros están viendo en este mismo instante, plantados ante sus casas, quizás pensando ellos lo mismo que yo, esto es: que todos los muertos que ven son ellos vistos por mí y por el resto de muertos que visionan esos muertos cubiertos de fino polvo del desierto.

Casi a la conclusión de este enredado pensamiento los cuerpos se irguieron, el polvillo que les cubría fue cayendo hasta la tierra desértica, y comenzaron con paso lento pero firme a caminar en dirección a la casa, como zombis; retrocedí, apenas un paso. En cuanto aquellos cuerpos se acercaron pude ver que eran insectos parecidos a cucarachas alzados sobre sus patas traseras, el pecho una coraza estriada de opaco bronce, un ejército de gregorios que abarcaba cualquier punto en el que yo pusiera mi vista. El avance era implacable y amenazante así que retrocedí hasta dar con las manos a mi espalda con la madera de la puerta. Los gregorios rodearon la casa, debía ser la humanidad entera allí convocada con el solo objeto de asustarme. ¿Recuerdan el leve sonido velado que provocan las alas de un insecto cuando se rozan entre ellas? Los insectos apostados frente a mí activaron su sistema de ventilación, de menos a más hasta conseguir un sonido un punto antes de lo insoportable. Estaba ya decidido a entrar en la casa, única escapatoria posible, cuando una manzana cayó a unos metros de mí y rodando queda, llorando la llegada, llegó hasta mis pies. Los gregorios más cercanos hicieron lo mismo: me lanzaban una manzana que rodando rodando acababan a pocos centímetros de mis pies. Podrían haberme acribillado con sus proyectiles edénicos, si yo fuera su enemigo ya habría perecido, el cuerpo mutilado, manzanas incrustadas en mis vísceras, me habrían reventado la cabeza, pensé. Entonces los gregorios no querían mi vida, y quizás, pensé, esas manzanas por ellos depositadas a mis pies podría ser o bien una invitación a zanjar una cuestión problemática que yo desconocía, o bien proveerme de armas para una lucha entre ellos y yo de igual a igual. ¿Qué puedo saber yo?, ¿cómo interpretar los gestos?
Dejémoslo así. 
        Los gregorios alzaron el vuelo, el cielo, al momento, se llenó de ellos y desaparecieron en el éter. Entré en casa. Desde entonces el exterior no ha dejado de ser un desierto. Procuro darle utilidad a las manzanas allí dejadas por los gregorios. Como al menos una al día, con eso me alimento, guardo las semillas con la idea de que debería apresurarme en sembrarlas, quizá he dejado pasar ya demasiado tiempo, me digo, quizá mañana siembre algunas cerca de casa, me digo, mientras, desde la puerta, observo el desierto inmenso que me rodea. Y, pienso, si todos los gregorios soy yo visto por otros gregorios…




domingo, 17 de agosto de 2014

apretar el gatillo.7. la agricultura en polonia

La agricultura en Polonia
Miguel Guerrero


Lo que no sabe H. y por tanto no podrá informar de ello al narrador, ni nadie se lo dirá, es del encuentro que R. mantuvo durante una tarde de hace ya algún tiempo en Altensam, un Altensam abandonado por todos, con un agricultor polaco que se había desplazado desde sus posesiones en Weimar, así dijo el agricultor a R., para entrevistarse con R. con el propósito de hacerle saber su interés en adquirir las tierras de labor y de pastos de Altensam, a cualquier precio. La recepción que le otorgó R. al agricultor fue fría y ceremoniosamente distante. Lo recibió en el inmenso, casi vacío y oscuro salón principal, lo hizo sentar en una silla de respaldo alto, austera, sin ofrecerle invitación alguna, ni siquiera le señaló que podía quitarse la pesada pelliza, innecesaria en la sala caldeada. Las credenciales de solvencia tanto económica como profesional del agricultor fueron expuestas por el agricultor polaco de manera dilatada y contundente. Sus logros más recientes se habían producido en Weimar. Sus pequeñas huertas produjeron trescientos cincuenta millones de kilos de frutas y doscientos noventa millones de kilos de legumbres, haciendo mención especial al cultivo del durazno y a los métodos más avanzados y más inocuos para las plantas y árboles para le extinción de orugas. Pero su logro mayor estaba recogido en su libro “La agricultura en Polonia”, del que sacó un ejemplar de su maletín de cuero y entregó a R. En él quedaba constancia de la revolución agrícola llevada a cabo en el decenio de los años veinte en la comarca alta de Zywiecz de la Polonia septentrional, por su padre, un agricultor salido de la nada que se hizo a sí mismo y alcanzó las más altas cotas de perfección en su especialidad, cuyos métodos y fórmulas de trabajo y producción infalibles él ha heredado, asumiéndolas como si fueran suyas, interviniendo en ellas de manera cautelosa, con el mayor de los respetos hacia la obra de su padre, sólo introduciendo con mucho tacto y cuidado la nueva tecnología en materia agrícola y una política de contratación de personal administrada por el más cualificado grupo de profesionales de Recursos Humanos que se pueda encontrar en la actualidad, etc, etc, etc. Cuando, tras varias horas, el agricultor polaco dio por terminada la exposición de su propuesta se generó el consabido y tópico silencio de veinte segundos en el que todo lo dicho se condensa en una abstracta pregunta, a la que R. contestó sencillamente, no. Y se levantó.
            La idea de aniquilación de Altensam iniciada por el padre de R. tenía en R. un firme seguidor. Altensam sería vendida sí, pero no al agricultor polaco cuyos éxitos agrícolas expuestos en su libro lo hacían un candidato a descartar precisamente por su solvencia que, indudablemente, haría renacer las tierras de Altensam, le daría la prosperidad hacía años perdida. Altensam, definitivamente, sería malvendida y el montante recibido iría, como ya había planeado R., a los ex presidiarios de la cárcel del distrito, a ellos y a los propios presidiarios, según R. la gente sobre la que el Estado había ejercido la mayor presión, los más desfavorecidos, los más desamparados.
             El agricultor polaco le ofreció la mano a R. pero éste le negó el saludo. R. no tuvo la deferencia de acompañarlo a la puerta. Dejó caer “La agricultura en Polonia” sobre la mesa y observó como el polaco tenía dificultades para abrir la puerta. Tras varios intentos fallidos el agricultor se volvió para mirar hacia el lugar en el que estaba R., no obtuvo de R. el más mínimo movimiento esperanzador. Lo intentó de nuevo, sin lograr el resultado deseado que su nerviosismo creciente lo hacía cada vez más inalcanzable. R., inmutable, sumido ya en las sombras del salón, dejaba hacer al hombre. El polaco miró a su alrededor y probó salir por una ventana, accionó los pestillos pertinentes que debían abrirla pero, quizá, por los años de abandono que había sufrido la mansión de Altensam, el mecanismo estaba oxidado, inservible. Apenas quedaba ya claridad del día que entrara por las ventanas, mientras la silueta negra de R., inamovible, se disolvía en la inminente oscuridad total.





miércoles, 13 de agosto de 2014

domingo, 10 de agosto de 2014

apretar el gatillo.6. 100% killer

100% Killer
Miguel Guerrero


10% Ralf creía tanto en las estadísticas y era tan fiera de lo proporcional que cuando se casó tuvo 2,3 hijos, que era la media que estadísticamente se daba en aquel momento. Tal como lo digo: sus dos primeros hijos nacieron enteros y del tercero solo se gestó un tercio. La criatura entraba, por los pelos, en los supuestos en los que el aborto puede llevarse a cabo dentro de lo legal, pero la madre, que no era católica practicante pero que decía que creía en algo, no quiso acogerse a la interrupción del embarazo, al que no se habría opuesto ni el mismísimo Gallardón. Fue el primero que se ajustó a la estadística literalmente, antes de él los porcentajes reinaban solo en el mundo de la teoría. Aunque solo se gestaba un tercio, en sucesivas ecografías los médicos, sorprendidos, fueron comprobando que en ese tercio de cuerpo iban desarrollándose adecuadamente, haciéndose hueco como podían, todas las funciones y órganos vitales, un tercio de cada uno de ellos, claro.
10% Ralf quedó tranquilo cuando el médico le aseguró que su hijo pertenecía, estadísticamente, a lo que él llamaba uno entre 10.000.000 millones (población mundial en 2050 que es cuando ocurre esta historia) y que como tal inauguraba un rango taxonómico al que le auguraba en lo sucesivo buenas perspectivas. En los meses sucesivos fueron apareciendo nuevos casos de tercios humanos y 10% Ralf se sintió en la obligación de crear una asociación que velara por los intereses de esa nueva anormalidad.
(Efectivamente, a poco de comenzar la década de los cincuenta casi todos los terceros hijos de una misma pareja nacían un tercio reducidos ojo, no confundir con enanismo, eran los llamados popularmente niños botellín. 10% Ralf estaba orgulloso de haber inaugurado un nuevo paradigma vital que en poco menos de un año contaba ya con la escalofriante cifra del 25%. La noticia expelida por los medios se daba así: el 25% de la población mundial ya es botellín. Hasta alcanzar en los últimos años la cifra tope del 90%. En la siguiente década los padres, debido a situaciones sociopolíticas y económicas adversas, se lo pensaron un poco antes de tener ese tercer hijo y el porcentaje de natalidad mundial modificó sus guarismos, ahora, la bajada fue brutal, la media estaba en 1,8. La diferencia entonces apenas se apreciaba. Las parejas tenían un primer hijo completo pero el segundo no rebasaba ese 0,8 de la completitud que  médicamente se había estimado desde siempre como normal).
 Los buenos tiempos para 10% Ralf parecían haber pasado, olvidado por los mass media ya no recibía invitaciones a magacines televisivos ni entrevistas en la prensa digital. Las nuevas estadísticas no le decían nada, los nuevos tiempos ya no le pertenecían. Pasó de la euforia a una depresión de caballo que lo tuvo inactivo y temiéndose por su vida durante meses.
10% Ralf resurgió de sus cenizas convertido en 100% Killer.
Se dio al arte de raptar, matar y mutilar a niños 0,8. En pocos meses reunió el número suficiente de cuerpos como para llevar a cabo su estrategia. Sometidos a ultra congelación, los cuerpos fueron meticulosamente seccionados de manera que en su posterior reconstrucción 100% Killer conseguía nuevos cuerpos botellín. Periódicamente mandaba trailers repletos de esos cuerpos con destino a la oficina central de Estadísticas del Estado. No cejó en su actividad hasta que el porcentaje alcanzó su 100% deseado.


sábado, 2 de agosto de 2014

los otros.43. byung-chul han

Cansancio de la información
Byung-Chul Han

Fue en 1936 cuando Walter Benjamin designó la forma de recepción de una película como shock. Este se produce en el lugar de la contemplación como actitud de recepción frente a una pintura. Pero el shock ya no es hoy adecuado para la caracterización de la percepción. Es una especie de reacción de inmunidad. En esto se asemeja al asco. Las imágenes ya no provo­can ningún shock. Incluso las imágenes de asco tienen que divertirnos (por ejemplo, Dschungelcamp).* Se hacen consumibles. La totalización del consumo eli­mina toda forma de contracción inmunológica.
Una dura defensa inmunológica estrangula la comunicación. Cuanto más bajo es el umbral inmunológico tanto más rápido resulta el círculo de la información. Un alto umbral inmunológico hace más lento el intercambio de informaciones. No fomenta la comunicación una defensa inmunológica, sino el me gusta. El círculo rápido de informaciones acelera también el círculo del capital. Así, la supresión de la inmunidad se cuida de que penetren en nosotros masas de informaciones, sin topar con un rechazo inmunológico. El nivel bajo de inmunidad fortalece el consumo de informaciones. La masa no filtrada de informaciones hace que se embote por completo la percepción. Y es responsable de algunas perturbaciones psíquicas.
El IFS (Information Fatigue Syndrom), el cansancio de la información, es la enfermedad psíquica que se produce por un exceso de información. Los afectados se quejan de creciente parálisis de la capacidad analítica, perturbación de la atención, inquietud general o incapacidad de asumir responsabilidades. Este concepto fue acuñado en 1996 por el psicólogo crítico David Lewis. El IFS afectaba, en primer lugar, a aquellos hombres que en su profesión tenían que producir una gran cantidad de información durante mucho tiempo. Hoy todos estamos afectados por el IFS. Y la razón es que todos nosotros estamos confrontados con una cantidad de informaciones que aumenta velozmente.
Un síntoma principal del IFS es la parálisis de la capacidad analítica. Precisamente la capacidad analítica constituye el pensamiento. El exceso de información hace que se atrofie el pensamiento. La capacidad analítica consiste en prescindir, en el material de la percepción, de todo lo que no pertenece esencialmente a la cosa. En definitiva, es la capacidad de distinguir lo esencial de lo no esencial. El diluvio de información al que hoy estamos expuestos disminuye, sin duda, la capacidad de reducir las cosas a lo esencial. Y, de hecho, pertenece esencialmente al pensamiento la negatividad de la distinción y la selección. Así, el pensamiento es siempre exclusivo.
Más información no conduce necesariamente a mejores decisiones. Hoy se atrofia precisamente la facultad superior de juicio por la creciente cantidad de información. Con frecuencia un menos de información produce un más. La negatividad de la omisión y del olvido es productiva. Más información y comunicación no esclarecen el mundo por sí solas. Y la transparencia tampoco lo hace clarividente. El conjunto de información por sí solo no engendra ninguna verdad. No lleva ninguna luz a la oscuridad. Cuanta más información se pone a disposición, más impenetrable se hace el mundo, más aspecto de fantasma adquiere. En un determinado punto, la información ya no es informativa, sino deformativa; la comunicación ya no es comunicativa, sino acumulativa.
El cansancio de la información incluye también síntomas que son característicos de la depresión. La depresión es, ante todo, una enfermedad narcisista. Conduce a la depresión una relación consigo mismo exagerada y patológicamente recargada. El sujeto narcisista-depresivo percibe tan solo el eco de sí mismo. No hay significaciones sino allí donde él se reconoce a sí mismo de alguna manera. El mundo se le presenta solamente como modulaciones de sí mismo. Al final se ahoga en el propio yo, agotado y fatigado de sí mismo. Nuestra sociedad se hace hoy cada vez más narcisista. Redes sociales como Twitter o Facebook agudizan esta evolución, pues son medios narcisistas.
Entre los síntomas del IFS se halla también la incapacidad de asumir responsabilidades. La responsabilidad es un acto que está vinculado a determinadas condiciones mentales y temporales. Presupone, en primer lugar, el carácter vinculante. Lo mismo que la promesa o la confianza, ata el futuro. Estas estabilizan el futuro. En cambio, los medios actuales de comunicación fomentan la falta de vinculación, la arbitrariedad y el corto plazo. La primacía absoluta del presente caracteriza nuestro mundo. El tiempo se dispersa como mera sucesión de presentes disponibles. Y, en medio de eso, el futuro se atrofia como un presente optimado. La totalización del presente aniquila las acciones que dan tiempo, tales como responsabilizarse o prometer.

* Dschungelcamp es un programa de la televisión alemana en el que un grupo de famosos y celebrities viven en la selva durante un período de tiempo. (N. del E.)




sábado, 26 de julio de 2014

jueves, 24 de julio de 2014

los otros.42. al límite. thomas pynchon

Al límite 
Thomas Pynchon (Tusquets Editores, 

14 octubre 2014) 
Literatura - Ficción | Edición papel



SINOPSIS 
Estamos en Nueva York, en 2001, durante el periodo de calma que transcurrió entre el desmoronamiento del boom de las puntocom y los terribles sucesos del 11 de Septiembre. Silicon Alley es una ciudad fantasma, la web 1.0 está en plena edad del pavo, Google todavía no ha salido a Bolsa y a Microsoft aún se la considera el Imperio del Mal. Es posible que ya no corra tanto dinero como en el momento álgido de la burbuja tecnológica, pero lo que no escasean son timadores que pretenden arramblar con algún trozo de los restos del pastel. En ese Nueva York, la joven Maxine Tarnow tiene una pequeña agencia de investigación de delitos económicos y se dedica a perseguir a estafadores de poca monta. Maxine investiga las finanzas de una EMPRESA DE SEGURIDAD informática y a su consejero delegado, pero las cosas se complican. No tarda en verse metida en líos con un camello en una lancha motora art déco, un perfumista profesional obsesionado con la loción para el afeitado de Hitler, un matón neoliberal con problemas de calzado, «elementos» de la mafia rusa y varios blogueros, hackers, programadores y emprendedores, algunos de los cuales empiezan a aparecer muertos en extrañas circunstancias.



una de magia, por favor