-

Páginas

sábado, 13 de febrero de 2016

apretar el gatillo.37. cito en extenso

Cito en extenso
(A propósito del modus operandi contra los titiriteros)

"09. Si los delirios de un loco o los rumores malintencio­nados (...) acusan a una pobre anciana, ella es la prime­ra que sufre las consecuencias.
10. Sin embargo, para evitar que parezca que se la acusa basándose únicamente en rumores, sin ninguna prueba, se obtiene una presunción de culpabilidad planteando el siguiente dilema: o la mujer ha llevado una vida licen­ciosa o ha llevado una vida decente. En el primer caso, es culpable. La segunda posibilidad es prueba igualmen­te irrecusable, pues las brujas siempre intentan parecer virtuosas.
11. A continuación encarcelan a la anciana. Se plantea un segundo dilema, del que se deriva otra prueba: si tiene miedo o no. Si lo tiene (por conocer los terribles tor­mentos que se emplean con las brujas), es una prueba indiscutible, pues su conciencia la acusa. Si no lo tiene (confiada en su inocencia), también es una prueba, pues las brujas se caracterizan por fingir inocencia y llevar la cabeza muy alta.
12. Para no limitarse a estas pruebas, el investigador tiene sus ayudantes, en muchas ocasiones infames y deprava­dos, que husmean en el pasado de la acusada. Natural­mente, esto no puede hacerse sin que unos hombres pre­dispuestos a la distorsión y la mentira conviertan dichos o hechos de la mujer en pruebas de brujería.
13. Cualquiera que no la quiera bien tiene entonces la oportunidad de presentar contra ella cuantas acusaciones desee, y todos aseguran que las pruebas son concluyentes.
14. Y así empiezan a torturarla, a menos que, como ocu­rre con frecuencia, la hayan torturado desde el día de su detención. (...)
16. Para que parezca que la mujer tiene la posibilidad de defenderse, al comparecer ante el tribunal se leen y exa­minan los indicios de culpabilidad.
17. Aunque niegue estas acusaciones y conteste satisfac­toriamente a todas ellas, no se le presta atención y ni siquiera se deja constancia de sus respuestas. La encar­celan de nuevo, para que considere si debe persistir en su obstinación, pues, como ha negado su culpa, mantie­ne una actitud de rebeldía.
18. Al día siguiente, vuelven a sacarla y le leen la orden de tortura, como si no hubiera rebatido las acusaciones. (...)
21. Una vez afeitada y examinada, torturan a la mujer para obligarla a confesar la verdad, es decir, a declarar lo que ellos quieren, pues ninguna otra cosa puede ser ver­dad.
22. Empiezan por el primer grado, es decir, la tortura más leve. Aunque terriblemente cruel, es suave en compara­ción con los tormentos siguientes. ¡Por eso, si confiesa dicen que lo ha hecho sin tortura! (...)
24. Le quitan la vida sin ningún escrúpulo, pero la habrían ejecutado incluso si no hubiera confesado, pues en cuanto empieza la tortura, su suerte ya está echada: no puede librarse de la muerte...
25. El resultado es el mismo, confiese o no. Si confiesa, es claramente culpable y la ejecutan. La retractación es inú­til. Si no confiesa, se repite el tormento, dos, tres, cuatro veces. En los delitos excepcionales, la tortura no tiene límites en cuanto a duración, crueldad o frecuencia.
26. Si en el transcurso de la tortura la anciana retuerce el rostro por el dolor, dicen que ríe; si pierde el conoci­miento, que duerme o que se ha hechizado a sí misma para no hablar. Y si se niega a hablar, merece que la que­men viva, como se ha hecho últimamente con varias acusadas que no dijeron lo que querían sus verdugos, a pesar de los tormentos.
27. Y confesores y clérigos coinciden en que ha muerto impenitentemente y rebelde, que no deseaba convertir­se ni renunciar a su íncubo y que se mantuvo fiel al mismo.
28. Si muere a consecuencia de la tortura, dicen que el diablo le ha roto el cuello. (...)
30. Si no muere a consecuencia de la tortura y si algún juez excepcionalmente escrupuloso duda si debe apli­carle más tormentos sin que se hayan aportado más pruebas, continúa en la cárcel, cargada aún con más cadenas, hasta que cede, aunque tarde un año.
31. Nunca llega a limpiar su nombre de sospecha. El comité de investigación consideraría deshonroso absolver a una mujer, y una vez detenida y encadenada, tiene que ser culpable, por las buenas o por las malas”.

(Cautio criminales -1631-,Custión 51, cit. en R.H. Robins, op. cit., pp. 551-552)
Recogido esto del libro Franz Kafka o la acusación como condena de Miguel Catalán. Ediciones sequitur.

No hay comentarios:

Publicar un comentario