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sábado, 15 de agosto de 2015

apretar el gatillo.27. los escritores

Los escritores
Miguel Guerrero

La ardua tarea del ESCRITOR nunca es bien comprendida. Su dedicación desinteresada hacia los demás, nunca del todo bien recompensada. Casi siempre el escritor es un intermediario entre la IDEA y su destinatario, el lector, que es casi como decir entre DIOS y el hombre. Las lecciones tanto morales de altos vuelos como pequeñas indicaciones de cómo deben comportarse los seres humanos en la vida cotidiana para mejorarla, así como hacer ver al lector aquellas falsedades que se parapetan tras las verdades oficiales que nos muestra nuestra vida moderna y altamente tecnificada a través de los mass media que quieren manejar nuestras vidas, todo eso y más que tantas veces nos ofrecen las novelas, artículos, ensayos, la gran poesía, es fruto del talento y el esfuerzo abnegado de eso que llamamos ESCRITOR y que en nuestros días tan devaluado está, como lo está toda voz de autoridad, véase maestros, médicos, la figura paterna, etc.
            Está por calcular cuánto bien ha hecho la literatura al ser humano, cuánta parte de mérito tiene el escritor en este maravilloso proceso que provee de progreso y felicidad a los hombres.
            ¿Es usted el mismo después de haber leído un verso?
            Algunos no entienden esta labor y menosprecian el valor que tienen esas porciones de sentimientos sinceros y maravillosos que el escritor comparte con sus lectores, que no es fácil abrirse y darse a los demás; esas cápsulas de sabiduría que administran diariamente a los lectores pacientes y nos hacen la existencia menos pesada, con el noble afán siempre de edificar o consolar, llevar algo de sosiego, sonrisa o saber a las almas humanas. El escritor sabe leer la existencia y la traduce a sus LECTORES, sin los que no tendría razón su ser, el escritor vive por y para el lector, y esos lectores inteligentes y nobles, agradecidos, le hacen llegar su complicidad y admiración. ¿Qué es el escritor sin el estímulo en forma de comentario, carta, etc. que le hace llegar su fiel lector? ¿O al querer acercarse a él en una presentación de libros y, respetuoso y nervioso, le pide que le firme un ejemplar? Cuando todo esto sucede, cuando se da esa comunión, podemos decir, rememorando al gran poeta: “Todo perfecto. Las doce en el reloj”.
Una pieza fundamental para restablecer el orden perdido en nuestra sociedad es la del ESCRITOR, hablo del escritor serio, comprometido con su entorno sociopolítico, con los valores morales y éticos que hagan que nuestra comunidad sea cada día mejor y más justa, que señale y denuncie sin temblarle el pulso los comportamientos corruptos de nuestros dirigentes, la opresión puntual de nuestras instituciones, el escritor debe estar a la vanguardia de todas las reivindicaciones humanas, debe ser guía y compañero de lucha… debe introducirnos “en el conocimiento sensible del mundo a través del arte”, hablo de ese escritor que se ha olvidado de los géneros y las mamandurrias porque siente en lo más profundo de su ser que el mundo lo necesita, el ser humano necesita sus guías, e insisto: el escritor es pieza fundamental en la reconstrucción de este mundo cada vez más deshumanizado y triste, tan falto de edificantes costumbres. Pese a su enorme esfuerzo, mientras escribe en la soledad de la noche, el mundo sigue su curso implacable, ajeno al noble sueño de los hombres nobles…
Me emociono, lo sé, y sé que los lectores de este modesto texto entenderán el rastro de temblor emocionado que dejo en él. ¡Cuánta vida se nos ha ido quedando en el camino, hasta acabar marchitos en este atardecer de los afectos!

Pero sabemos que siempre nos queda: ¡EL ESCRITOR!, ¡EL ESCRITOR!

4 comentarios:

  1. el ocio del suicida15 de agosto de 2015, 20:21

    es usted incorregible. (...solo han faltado las risas enlatadas de una mala sitcom!).(aplausos, aplausos...!) (y gracias por atender la petición de un humilde e iletrado lector: por un par de minutos he visto la luz). ((me encantan los paréntesis (ahí (y no en "los pronombres") me gustaría vivir))).

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  2. tengo la impresión de que las risas enlatadas (que tan bien ha detectado usted, como no) pocos de esos amables lectores van a oírlas. en cierta forma algo así pretendo. hábleme sr. suicida de esa luz que durante tan breve tiempo ha visto, hágalo entre paréntesis.

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  3. el ocio del suicida16 de agosto de 2015, 20:07

    (pues, en un principio, pensé que era la metafórica "bombilla" que se enciende sobre la cabeza de los personajes de los tebeos (arte deleznable donde los haya, por mucho que ahora anden cuatro avispados intentando dignificarlo con terminologías engañosas (por dios: un tebeo es un tebeo (bazofia subcultural para mentes infantiles o subdesarrolladas): jamás podrá alcanzar las cimas estéticas de un LIBRO)), que se me había encendido (¡a mí, indigno lector!) gracias a la lectura de su texto (perdón, a la LECTURA de su TEXTO)...pero, no: era la bombilla (no metafórica, sino real) del cuarto de baño (cuyo interior, a través de la puerta abierta, se divisa desde el lugar donde escribo estas palabras), que está floja y, si has dejado (por descuido) el interruptor en posición "on", se enciende cuando le da la gana (aunque ahora que pienso: ¿no es mucha casualidad que se encendiera dicha bombilla justo cuando terminé de LEER su TEXTO?, ¿no será una señal de que debo abandonar (lo intento, pero me cuesta: ¿ha sido usted alguna vez adicto a algo?) definitivamente el execrable vicio de los tebeos y volver (renacido (¿se oirán fanfarrias angelicales si lo consigo?)) a la buena senda de los LIBROS?) (estoy pensando en hacerme (como penitencia) un cilicio con las obras completas de pemán: ¿qué le parece?) (por favor, deme algo de esperanza...)

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    1. no, no es casualidad: un buen texto provoca reacciones en su entorno difíciles de apreciar. usted solo percibió lo de la bombilla porque la tenía a la vista, pero estoy seguro que en varios kilómetros a la redonda se produjeron fenómenos parecidos y extraños para aquellos que habitan las cercanías de su casa. nunca se sabrá, pero es así.
      no deje usted de leer nada, sr. suicida, ni silicios ni na, vaya como hasta ahora, picando de aquí y de allá, tampoco hay que exagerá, cada uno, y usted mucho, sabe marcar los tiempos, o eso creo.

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