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domingo, 26 de julio de 2015

apretar el gatillo.24. el triunfo de kohlhaas

El triunfo de Kohlhaas
Miguel Guerrero

Kohlhaas triunfa. Esta es la sensación inmediata al cerrar el libro ya leído. Se trata de Michael Kohlhaas, una novela corta de Heinrich von Kleist, escrita a finales del siglo xviii. El héroe ha tenido que pagar con su vida la demanda de atención que él como individuo requería y exigía. El tratante de caballos Kohlhaas no puede recuperar dos caballos que les han sido retenidos por un despótico miembro del Estado. El Estado ya ejerce sobre el individuo Kohlhaas la misma presión e injusticia, el mismo desprecio, que en los comienzos del siglo xx y en adelante ejercerá sobre los personajes insuperables de Kafka, y sobre el propio Kafka, y sobre cada uno de nosotros. Kohlhaas no es atendido por el Estado por una falla en su mecanismo burocrático inhumano y éste se alza en armas, cegado, contra todo, y hace bien porque el Estado es todo, todo lo que aplasta es Estado. Así lo entiende el héroe en una mirada precursora, moderna, sobre el papel del Estado, sobre el papel aplastador siempre constante que ejerce el Estado sobre los individuos.
Como lector me he acomodado a un “tipo” de lectura. Casi exclusivamente leo a autores del siglo xx y xxi. Hay en estos autores contemporáneos una “forma” de expresarse diferente, es obvio, a sus antecesores. Acostumbrada mi mente a esa forma, encuentra serias dificultades para la lectura de textos foráneos a ese periodo. Malas costumbres. Tengo que redoblar la atención y a poco que baje la guardia salgo con facilidad del texto (en este caso me ha ocurrido en el episodio de la carta de la gitana). Sin embargo, salvo esto, la propuesta de Kleist es tan potente que no te deja ir, te obliga a estar con él. Su proceder narrativo es ágil como el más ágil de los textos actuales. Tan contundente como los mejores relatos de cualquier tiempo.
Entiendo que fuera este Michael Kohlhaas lectura muy querida por Kafka. Kafka escribió esto: “En Kleist la modestia, la comprensión y la paciencia se suman para generar la fuerza necesaria para el éxito de cualquier parto. Por eso lo leo una y otra vez. El arte no es cuestión de aturdimientos fugaces, sino un ejemplo de efecto perdurable… En Kleist se encuentra la raíz del moderno arte alemán del lenguaje”. También sus héroes, los de Kafka, van a moverse espoleados por la injusta maquinaria estatal, de otra manera, pero con el mismo tesón, van a dejar de lado todo como Kohlhaas, hasta el punto de centrar sus vidas en el asunto en el que se ven inmersos por mor de un detalle al principio sin importancia que precipita los acontecimientos, un asunto que se convierte en el centro de la razón y sinrazón de su existencia.
“Los héroes de Kleist, conciencias inestables situadas entre mandamientos inseguros que se excluyen mutuamente, se despedazan a sí mismos. No es un espectáculo agradable. Comienza la modernidad.” Dice Christa Wolf en la contraportada.

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