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domingo, 29 de marzo de 2015

apretar el gatillo.16. accidente aéreo

Accidente aéreo
Miguel Guerrero


En el episodio cinco de la segunda temporada de FRINGE, La lógica del sueño, un doctor especializado en trastornos del sueño tiene en fase de experimentación a unos ochenta y dos pacientes, a los que les ha implantado un BIOCHIP junto al tálamo, órgano del cerebro que regula el insomnio y las pesadillas y los procesos del sueño. “Es un interfaz informático cerebral, éste lleva un transmisor que lo hace inalámbrico, puede conectar el cerebro a un ordenador remoto, funciona de forma muy parecida a un marcapasos, controla los ciclos del sueño y cuando es necesario estimula el tálamo induciendo un estado profundo de sueño.” El BIOCHIP va directamente al tálamo que no sólo regula el sueño sino que funciona como un repetidor para el córtex cerebral que también controla la función motriz. Control mental.
            A los pacientes, desde la implantación del BIOCHIP regulador, les va muy bien: duermen toda la noche y todas las funciones del sueño han pasado a desarrollarse dentro de los parámetros de la llamada normalidad. El experimento del doctor Laxmeesh Nayak está siendo un éxito.
            La confianza del doctor en sus ayudantes ha hecho que todos compartan la clave que regula el BIOCHIP, el doctor, buena gente, no duda de la integridad y cordura de cada uno de ellos.
Sin embargo, el MALO de la película es uno de los ayudantes.
A través de esa clave se puede tener acceso a la regulación de ese BIOCHIP implantado en cada uno de los pacientes, de manera que se puede cambiar la intensidad del mismo, desactivarlo, etc. Desde su red informática, el MALO, manipula el BIOCHIP de un paciente. Éste empieza a tener visiones terroríficas, se le aparecen sus compañeros de oficina como demonios con cabeza de macho cabrío que él siente como una amenaza para su persona. En consecuencia, perdido el juicio, los ataca y acaba matando a su jefe, golpeándole la cabeza con su maletín metálico.
En el MALO esto supone el inicio de una adicción imparable y acomete otra alteración del BIOCHIP de un segundo paciente. Y de un tercero. Y de un cuarto. Esta cuarta manipulación la efectúa sobre un piloto de aviación. Éste, con la ayuda de su copiloto, se dispone a despegar su hidroavioneta en la que lleva un reducido número de pasajeros. En ese momento en el que el aparato se dispone a realizar el despegue, el MALO manipula el BIOCHIP del aviador. Éste, de menos a más, va sintiéndose mal. Para cuando la hidroavioneta ya ha perdido contacto con el agua, el piloto tiene las primeras convulsiones y visiones: el rostro del copiloto se le aparece sin rasgos. La máquina ha dejado de elevarse lo suficiente y en pocos segundos acabará estrellándose contra unos edificios. El copiloto trata de hacerse cargo de los mandos pero la extrema violencia que ejerce ya el piloto se lo impide; la hidroavioneta está fuera de control.

Sólo la esperada irrupción de la agente del FBI Olivia Dunham y su ayudante Peter Bishop en la sala desde la que el MALO está manipulando la conducta del aviador, y mediante la desconexión de los equipos informáticos que lo hacen posible, consiguen que la función del BIOCHIP quede anulada y el aviador vuelva a la normalidad, justo en el momento idóneo para evitar el fatal accidente. Los tripulantes de la nave respiran hondo. El siniestro aéreo, en esta ocasión, ha sido evitado.




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