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domingo, 18 de enero de 2015

apretar el gatillo.11. felicitadores

Felicitadores
Miguel Guerrero

(El pasado día uno de enero se produjo una situación curiosa. En el apartado de mi FACEBOOK llamado “Información” tenía, desde hacía unas semanas, datos falsos sobre mí y a manudo los he ido cambiando por otros datos igualmente falsos, solo por provocar, o engañar, a la RED SOCIAL. Una travesura. En cuanto a mi profesión o ocupación laboral pongo la más estrafalaria que se me ocurre; cambié mi lugar de nacimiento y de residencia y por supuesto mi fecha de nacimiento; en este caso puse que nací el uno de enero de 1915. Así que este reciente uno de enero recibí las correspondientes felicitaciones de amigos y conocidos, dadas sin duda, con cariño. Ya saben, Facebook se encarga de hacer aparecer la efemérides sin consultar, así que, en desagravio a aquellos que me felicitaron de corazón escribí lo que sigue):

Amigos y sin embargo queridos, no sé de dónde habéis sacado que es mi cumpleaños, ¿de facebook? No lo es, todavía faltan muchos días para que lo sea. Así que no sé qué hacer con esas felicitaciones (in)oportunas, si guardarlas para cuando llegue la fecha correcta y así el trabajo felicitatorio ya está hecho por vuestra parte o devolvérosla una a una y que las tengáis guardadas para cuando llegue el momento correcto, o simplemente las tiro porque los deseos de que me vaya bien caducan o tienen fecha de consumir antes de (¿cuánto tiempo estarán vigentes esos deseos de que me vaya bien y que cumpla muchos más, una semana, un mes?, ¿pensaréis lo mismo el año que viene?), no sé. Mira, mejor las tiro, las felicitaciones, para que no ocupen mucho espacio en el disco duro de mis sentimientos, y cuando sea mi cumpleaños me felicitáis de nuevo. No sé si eso se puede hacer. ¿Se puede felicitar dos veces por el mismo cumple?, ¿no pasará nada?, ¿será contraproducente para mi salud, empeorará mi uretra?, ¿me pasará algo con tanto exceso? ¿tendréis algún problema vosotros, los FELICITADORES? Mira que si por una equivocación tan tonta comienza algo que más tarde no podamos parar, que se vaya agravando, agravando hasta que la catástrofe sea imposible de controlar. Se me ocurre, para evitar posibles malosrratos, que ya que el daño está hecho, me quedo con este día para cumplir años en los siguientes y pocos telediarios que me queden. Lo cambio y ya está. A partir de ahora, y por esta ingeniosa aparición de lo azaroso en el transcurso de mi vida, decreto, si os parece bien, que el día de mi nacimiento pasa a ser el uno de enero. No creo que pase nada. ¿Qué hacer con los papeles oficiales?, no sé. Ese es otro tema. En una cosa salgo perdiendo: seré 28 días más viejo, a mi edad no se va a notar mucho; y ganar... lo que gano es que matamos dos pájaros de un tiro: en un solo pack van felicidades para el año nuevo y el cumple, y así no tengo que estar pendiente de felicitaciones el día ese que hasta ahora ha sido el de mi cumpleaños, ese día me lo tomo libre y le doy cabida a otro tipo de afectos, o me lo paso durmiendo todo el día, no sé, ya veré. Me da por pensar, así fugazmente, que con lo meticuloso y geométrico que soy para mis cosas, sin llegar a ser obsesivo, esto de cumplir años el día uno es la cuadratura perfecta del círculo, uno empieza un año natural, o social, nuevo y un año biológico a la vez. Entre los muchos defectos que dios tuvo al hacer el mundo este es uno más, lo de burocracia y papeleo que nos hubiéramos ahorrado con que todos los seres humanos nacieran el uno de enero, y el departamento de obstetricia de los hospitales solo trabajaría un día al año, eso sí que sería un buen ahorro para las arcas del país, etcétera. Se me ocurren tantas ventajas, y seguro que a vosotros igual. Por ejemplo, si todos cumplimos años el día uno, la humanidad entera, ¿nos felicitaríamos? ¿sería un caos felicitatorio? buena pregunta eh? No sé qué pensará mi madre de todo esto, a ver qué dice cuando se lo diga: "mamá he decidido cambiar el día de mi cumpleaños, a partir de ahora va a ser el uno de enero, ¿qué te parece?", "pero hijo yo te parí casi un mes más tarde, ¿a qué viene eso de cambiarte el día de tu nacimiento?, ¿estás bien, te veo mala cara?, anda no vayas a salir así, ponte una rebequita.
La verdad es que estoy hecho un lío, no quiero equivocarme con esto de mi cumple, no sé qué puede ser lo más conveniente para nuestras vidas, tanto la mía como las vuestras, mis queridos felicitadores. Si tiro las felicitaciones os podéis sentir ofendidos, yo sé que lo habéis hecho con cariño, que me estimáis, no es coña, lo digo de verdad, no quiero ponerme baboso pero aprovecho para decir que el afecto y el cariño también es algo que yo siento por vosotros, aunque nunca yo os haya felicitado, y mucho menos dicho, y si lo he hecho no lo recuerdo, pero, en fin, siempre habéis estado en mi corazón y a ratos en mi pensamiento, algunas veces hasta he tenido ganas de veros. Por eso este tema que nos ha surgido de la nada tenemos que tratarlo con mucho tiento, estas cosas parece que no pero hay que gestionarlas bien, para que ninguna de las partes implicadas sufra daño alguno, por pequeño que pueda llegar a ser ese daño.
¿Qué hago, tiro las felicitaciones, cambio el día de mi cumple? La vida siempre nos pone en estos trances, siempre nos exige tomar decisiones. Puta vida.

Bueno, feliz año. Ya lo he dicho.

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